Cómo se incorporan las situaciones reales
Antes de cada módulo, se le pide a cada participante que identifique una situación de su propio trabajo relacionada con el tema que se va a abordar. Puede ser un conflicto recurrente, un proceso que se traba siempre en el mismo punto o una decisión que se repite sin resolver el problema de fondo.
Durante la sesión, ese caso se usa como material de trabajo. No se comparte información sensible de la organización: cada participante decide el nivel de detalle que expone. El objetivo es que, al finalizar el módulo, la persona tenga un avance concreto sobre su propio caso, no solo un concepto nuevo.